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Alimentos afrodisíacos de la cocina judía: los higos



Alimentos afrodisíacos de la cocina judía: los higos

Solo las uvas son más importantes que los higos en la tradición judía. Y, además, tienen efectos que te sorprenderán...


Los higos en la Biblia y el Talmud

El higo (en hebreo “te’enah”, que designa tanto al árbol como a su “fruto”) era una de las siete especies con las que fue bendecida la tierra de Israel (Deuteronomio 8: 8). Se menciona en la Biblia 16 veces como el fruto más importante del país junto con la vid.

El dicho “cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera” describe una era de paz y seguridad en el pasado y la visión de un futuro ideal (I Reyes 5: 5; Miqueas 4: 4;  Joel 2:22).  Este fue el principio que inspiró el sueño de Theodor Herzl de una patria judía.

Por otro lado, los profetas advierten repetidamente contra la destrucción de las vides y las higueras (Jeremías 5:17; 8:13; Oseas 2:12; Habacuc 3:17), consideradas junto con la mala cosecha como una desgracia y un castigo de Dios (Sal. Cv. 33).

El higo también se menciona como curativo. Isaías utilizó una compresa (o un pastel) de higo (develah) en la curación del rey Ezequías (II Reyes 20: 7; Isaías 38:21) de un forúnculo. 

La “develah” se hacía secando y prensando los higos, y se llama así por su forma redonda. Se consumía como alimento, además de su uso medicinal.

El cultivo de la higuera en Eretẓ Israel se remonta a tiempos muy antiguos. Excavaciones en Gezer han descubierto restos de higos secos del Neolítico, mientras que una inscripción egipcia antigua se refiere a la destrucción de las higueras del país por sus conquistadores.

La extensión de su cultivo está atestiguada por los nombres de lugares asociados con la palabra te’enah o develah.

El higo sirvió como alimento básico por su elevado valor nutricional, en gran parte en forma de “miel”. Las expresiones “miel del peñasco” (Deuteronomio 32:13) y “miel de la peña” (Salmos 81:17) aparentemente se refieren a la miel de higos, cuyos árboles crecen en lugares rocosos.

De manera similar, los sabios de Israel identificaron a la “miel” del pasaje “una tierra que mana leche y miel” con la miel de higos (Ketubim 111b).

La higuera pierde sus hojas en invierno, al final del cual, incluso antes de que el árbol vuelva a cubrirse de hojas, los paggim (“higos verdes”, Cantar de los Cantares 2:13) comienzan a desarrollarse en forma de pequeños frutos, que en realidad son flores diminutas cubiertas de una piel suave y que continúan creciendo durante los meses de verano.

Oseas (9:10) comparó a la joven nación de Israel en el apogeo de su gloria con las bakkurot (“las frutas tempranas de la higuera”), que son deliciosos y codiciados (Isaias 28: 4; Jeremías 24: 2).

No todos los paggim alcanzan la etapa madura, algunos se caen o se marchitan (Isaias 34: 4). Los higos que maduran al final del verano tienen un sabor inferior (Miqueas 7: 1), al igual que los que revientan cuando están demasiado maduros (Jeremias 29:17).

Los higos se secaban al sol y se dejaban enteros o se cortaban y se prensaban (develah, I Samuel, 25:18; I Crónicas 12:40).

La palabra kayiẓ (II Samuel 16: 1-2; Jeremias 40:10, 12), que puede referirse a las frutas de verano como un todo, significa principalmente higos secos (Isaías 16: 9; Tosef., Ned 4: 1–2).
 
La importancia del higo en la época mishnaica y talmúdica se evidencia por el hecho de que más de 70 expresiones relacionadas aparecen en la literatura de la época.

Se mencionan varias cepas de higo: blanco y negro (Ter. 4: 8); los que maduran temprano y los que maduran tarde (ibid., 4: 6; Shev, 9: 4).

Los paggim de ciertas cepas fueron perforados o untados con aceite para hacerlos madurar temprano (ibid., 2: 5).

Otras cepas requerían caprificación: para asegurar la polinización del fruto, se colgaban de los árboles ramas con el fruto del higo silvestre (Ficus carica caprificus). 

Estos estaban infestados de insectos, que son los únicos que pueden polinizar el fruto del higo cultivado (Ficus carica domestica; cf. Tosef., Ibid., 1: 9; TJ, ibid., 4: 4, 35b).

La higuera ocupa un lugar destacado en la agadá: el consenso, sobre la base de Génesis 3: 7, es que el árbol del conocimiento del bien y del mal era una higuera (Ber. 40a; Gen, R. 15: 7).

Entre otros motivos, porque  después de comer la fruta del Árbol del Conocimiento, se vistieron con hojas de higuera. Desde entonces, los artistas han utilizado las hojas de higuera como una forma de indicar modestia.

Los higos como afrodisíacos

Desde el punto de vista nutricional, los beneficios de los higos son notables. La fruta es una excelente fuente de magnesio y potasio. Ambos minerales son esenciales para el desempeño sexual. Y, según el Food Data Central del USDA, un solo higo también aporta cantidades importantes de vitaminas K y B6, cobre y hierro.

Los higos también son una fuente de fibra. Y si bien eso puede no parecer sexy, la fibra dietética es clave no solo para mantener un peso saludable y la salud del corazón, sino también para ayudarlo a sentirse más “sexy”.

Los higos secos son más ricos en fibra que los frescos. Pero hay que tener en cuenta que tiene bastante más calorías y azúcares que la fruta fresca.

Un estudio, publicado hace unos años, investigó la teoría de que los higos pueden ayudar en el tratamiento de la disfunción eréctil.


Sin embargo, el estudio incluyó extractos de tres plantas y es difícil, por ello, determinar cuál fue la más eficaz para mejorar el rendimiento sexual masculino, o si fue la combinación de las tres la responsable.
 
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