Alimentos afrodisiacos de la cocina judía: el anís

Alimentos afrodisiacos de la cocina judía: el anís

Después de leer esta esta nota, ¡ mirarás a los kakes con otros ojos !

El (Pimpinella anisum) es una planta nativa del Mediterráneo oriental (Egipto, Asia Menor, Creta y Grecia), pero ahora se cultiva en todo el mundo en condiciones cálidas y favorables.

Históricamente, el anís se viene utilizando desde hace siglos por sus variadas propiedades. Los antiguos griegos, incluido Hipócrates, lo recetaban para la tos. 

Los antiguos romanos usaban por su parte el anís en un pastel especial que concluía sus enormes fiestas.

Debido a sus variadas propiedades medicinales y aromáticas, fue considerado tradicionalmente como un afrodisíaco. 

Los antiguos griegos y romanos creían que se podía aumentar el deseo sorbiendo semillas de anís.

Además, en muchas culturas se creía que su dulce sabor a regaliz estimulaba la libido y aumentaba el deseo.

Desde el punto de vista científico, se sabe que el anís contiene compuestos que se ha informado que inducen efectos similares a los de la testosterona, por lo que aumentarían la potencia y libido masculinas.
 
La manera tradicional de consumirlo con fines afrodisíacos es beber cada noche un vaso de agua infusionado con semillas trituradas de anís, lo que aumentaría el deseo sexual.
 
El anís en la tradición judía
 
Pese a ser tan común en el Mediterráneo Oriental, son escasas -por no decir nulas- las referencias al anís en la Biblia y en la literatura rabínica.
 
Pero es, en cambio, muy común en la cocina judía de la región, y también es parte de diversas costumbres, sobre todo de los judíos de Irak y el Kurdistán

En Irak, era costumbre comenzar shabat en los hogares, cantando canciones de bienvenida del shabat llamados shbahot (o piyutim), mientras se tomaba el tradicional arak, un licor a base de anís.
 
El mismo licor (llamado también araqin) se usa para acompañar el maza (llamado mezze en otras partes de Medio Oriente), los bocadillos servidos antes del plato principal durante el Seharane, la festividad típica de los judíos kurdos.
 
Es básicamente una fiesta de la naturaleza de varios días  de duración, que comienza después del último día de Pesaj y que conmemora el día en que el hametz podía ser llevado al Templo de Jerusalem como parte de la ofrenda de los primeros frutos (Levítico 2:12). 

En esta fecha, las comunidades judías del Kurdistán dejaban sus aldeas y acampaban durante tres días, celebrando con comida y bebida, caminatas por la naturaleza, cantos y bailes.

El anís en la cocina judía
 
“Anís” se dice de la misma manera en hebreo (אניס) y es parte de la enorme cantidad de especias y condimentos que se utilizan en la cocina israelí.
 
La más conocida de las recetas que llevan anís es, sin duda, la de los adictivos Caques (Kakes), pero forma parte de muchas otras recetas de las comunidades judías del Mediterráneo Oriental, sobre todo las de origen español.
 
En Grecia, por ejemplo, era tradicional el “Pan de Siete Cielos”, una especie de jalá ultra-elaborada que lleva extracto de anís o, directamente, arak.

En Turquía, el anís se utilizaba en el Raki Chörek, un plato tradicional exclusivo de la tradición sefardí otomana, que se servía en los funerales judíos.

Este sencillo dulce horneado, preparado con anís y un vaso de raki (un licor que también suele ser anisado), representa el sabor agridulce de la vida.

Mousse afrodisíaca de queso con anís

Ingredientes

2 yemas de huevo
1/4 taza de azúcar
1/2 cucharada de anís molido
1,5 taza de queso mascarpone
2 cucharadas de vino de Marsala o similar
2 claras de huevo
Frutas frescas para adornar

Preparación 

Batir las yemas con el azúcar, hasta que estén pálidas y espumosas. Luego agregar el anís, el queso mascarpone y el marsala.

En otro recipiente, batir las claras a punto de nieve. Una vez logrado, incorporar la clara batida a la mezcla anterior.

Mezclar delicadamente con una espátula de caucho hasta que esté bien incorporado. verter en una fuente o en platos individuales para postre y llevar al refrigerador hasta el momento de servir.

Adornar con frutas frescas para que no manchen la mousse.

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