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Alimentos afrodisiacos de la cocina judía: otras especies y condimentos



Alimentos afrodisiacos de la cocina judía: otras especies y condimentos

La ajedrea, el comino, el sésamo y el hinojo también tienen lo suyo...


La ajedrea (Satureia hortensis), llamada también “tomillo real o albahaca de tomillo”, crece silvestre en las regiones vecinas al mar Mediterráneo, de donde se ha extendido a otras regiones.

Era muy apreciada como afrodisíaco por los romanos, y de hecho su nombre científico proviene del latín “satureja”, que significa “planta de los sátiros”.

En la cocina, se la utiliza para adobar aceitunas y en la condimentación de guisos, en charcutería, carnes y aperitivos, aunque en pequeñas cantidades porque es muy aromática.

Su gusto e intenso aroma son agradables, su sabor es algo picante.Las aceitunas, por ejemplo, se ponen en agua durante varios días, cambiándola regularmente para que vayan perdiendo el amargor natural.

Una vez extraídas y escurridas las olivas, se colocan en un recipiente con agua limpia, sal y ajedrea.  


Ajedrea en la tradición judía

La ajedrea es amada “si’ah” en la Mishná, donde se la menciona. junto con el hisopo y el tomillo, entre las plantas que se cultivan como especias; también era conocida como una planta que crecía en forma silvestre (Shev. 8:1; Maas. 3,9).

El Talmud de Jerusalén (Shev. 7:2, 37b), identifica a la “si’ah” con otro vegetal emparentado con la ajedres, “ẓatrah” (Satureia tymbra, en español como ajedrea de Creta o hisopo romano), un arbusto enano aromático de la familia Labiatae, que crece de forma silvestre en las montañas.

Los árabes llaman “zaʿar” en forma indistinta a estas tres especies.

La ajedrea como afrodisiaco
 
La ajedrea también se conoce como la “hierba del amor”: como dijimos, los antiguos romanos creían que esta hierba aromática era un afrodisíaco natural y la usaban para hacer pociones de amor.

Tan poderosa era su reputación que los monasterios europeos prohibían el cultivo de ajedrea por temor a que los monjes cayeran bajo su hechizo.
 
Comino

La semilla del “kammon” de la Biblia y la literatura de los sabios se usaba como especia en el pan durante la cocción.

A las semillas de comino se les atribuyen virtudes afrodisíacas, especialmente entre los árabes que preparaban una mezcla de comino, pimienta y miel para estimular la libido.

Las semillas de comino también son ricas en zinc, que se sabe que mejora la producción de esperma.

El potasio y otros elementos presentes en el comino también ayudan a tratar la disfunción eréctil, los problemas de virilidad y la eyaculación precoz.

Sésamo

En la época bíblica y talmúdica, el sésamo, se usaba en la preparación de delicados platos y como especia en varios tipos de pasteles (Shev. 2:7; TY 1:5).

Su semilla consiste en 50% de aceite, que se usaba como alimento y en lámparas (Ned. 6:9; Shab. 2:2).

Varios estudios científicos indican que los antioxidantes y el lignano presentes en las semillas de sésamo pueden ayudar a mejorar el recuento, la motilidad y la calidad de los espermatozoides.

Por lo tanto, el consumo regular de semillas de sésamo podría ser una ayuda para abordar los problemas de fertilidad en los hombres.
 
Hinojo

El hinojo (Foeniculum vulgare), cuyas hojas se utilizan como especia similar al eneldo, se llama “gufnan” en la Mishná (Dem. 1:1) y “shumar” en el Talmud.

El Talmud de Jerusalén (Dem. 1:1, 21d) dice que los galileos no la consideraban una especia, pero que era considerada como tal en Judá.

El hinojo es el miembro menos conocido de la familia de las zanahorias. Utilizado históricamente como alimento afrodisíaco, se considera más útil para las mujeres que para los hombres.

¿Por qué? Pues porque es notablemente rica en fitoestrógenos, sustancias químicas naturales similares al estrógeno que se encuentran en las plantas.

De hecho, en la década de 1930, se consideró como una posible fuente de estrógeno sintético.
 
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