Walt Disney y los nazis



Walt Disney y los nazis

era admirado por Hitler, Mussolini y Franco. ¿Lo transforma eso en uno de ellos...?


Durante la Segunda Guerra Mundial, Disney produjo una serie de cortos antinazis, pero sus méritos se debilitan porque habría afirmado que había sido “forzado por ‘ese judío’ (Henry Morgenthau, Secretario del Tesoro) a usar al ratón Mickey para apoyar el esfuerzo de guerra estadounidense“.  


Esa reticencia de Disney se entiende recordando que, cuando visitó Munich en 1935, los periódicos nazis le dieron una cálida bienvenida: a la manera de Ford, lo consideraban como un “héroe que se enfrentó a los judíos de Hollywood“.

Walt nunca se reunió con Hitler (pero sí con Mussolini poco después), pero es indiscutible que el Fuhrer adoraba el trabajo de Disney.

Se dice que Goebbels le dio a Hitler doce cortometrajes de Disney como regalo de Navidad en 1937, que Hitler cuidaba como un tesoro y que los hijos de Albert Speer miraban mientras su padre y Hitler diseñaban sus planes arquitectónicos.

Hitler estaba decidido, y ordenó a Goebbels, crear un estudio de animación y productora nazi que rivalizara con Disney. El resultado fue la Deutsche Zeichenfilm GmbH, que finalmente produjo solo unos pocos dibujos animados de propaganda nazi.
En 1938, solo unas semanas después de la Kristallnacht, Leni Riefenstahl, la  cineasta y propagandista personal de Hitler viajó a los Estados Unidos, buscando un estudio que trabajara con ella.

Famosa por su glorificación del , fue boicoteada por todos los jefes de estudio de Hollywood excepto uno: Walt Disney, que expresó admiración por su trabajo y le hizo de guía personal en un recorrido por su estudio.

Según Riefenstahl, Walt finalmente rechazó su oferta de trabajar con él porque temía que hacerlo empañara su reputación.

Al regresar a Alemania, agradeció públicamente a Disney por haberla recibido, declarando que era “gratificante… ver cómo estadounidenses por completo decentes se distancian de la campaña de calumnias de los judíos“.