Mickey Mouse, ¿el ratón judío?



Mickey Mouse, ¿el ratón judío?

Para los nazis, los judíos eran los ratones y ellos los gatos. Y el ratón , un "judío" más...


Pero, créase o no, la debilidad de Hitler y los nazis por no incluía al ratón Mickey. Ya desde sus inicios, la propaganda nazi representaba a los judíos como alimañas y parásitos

El narrador de la infame película de propaganda antisemita “El judío eterno”, dice “así como la rata es el más bajo de los animales, el judío es el más bajo de los seres humanos“. 

Un artículo en un periodico alemán de la década de 1930 dio un paso más en el mismo sentido, relacionando a las “alimañas judías” con el ratón Mickey:

Mickey Mouse es la idea más miserable jamás revelada … Las emociones saludables dicen a cada muchacho independiente y a cada muchacha honorable que la alimaña sucia y cubierta de inmundicia, la mayor portadora de bacterias del reino animal, no puede ser el tipo ideal de animal …

¡Abajo con la brutalización judía del pueblo! ¡Abajo con Mickey Mouse! ¡Pónte la esvástica!

Cualquier semejanza con “Maus” no es pura coincidencia: esta frase está en el epígrafe de Maus II.

Que los nazis veían a Mickey como “judío” también es evidente en la prohibición de “The Barnyard Battle” (1929), un corto en el que Mickey y sus compañeros ratones defienden su granja contra gatos alemanes.

Los alemanes consideraban a la caricatura como “ofensiva para la dignidad nacional” porque las “alimañas judías”, inequívocamente representadas por Mickey y sus compañeros ratones, se atrevían a defenderse contra el ejército alemán, representado por gatos llevando cascos militares alemanes de la época.
Mickey no era, de todos modos, el único personaje problemático para nazis y fascistas.

En pleno conflicto, Mussolini le escribió a Disney una carta quejándose del aspecto físico de Pinocho, sobre todo de su nariz (que le habría parecido, aunque no lo dice explícitamente, demasiado “judía”).

Y ni que hablar del toro Ferdinando, prohibida tanto por los nazis como por el franquismo, pese a que Franco era también un fanático de Disney.

Obviamente, un toro que no quería pelear y prefería acostarse en los prados a oler las flores era inaceptable… ¡ y prueba para ellos de un fantasmal y delirante “complot judeo-masónico-gay” !