El shofar

El shofar

El shofar, un cuerno de animal que se hace sonar durante los servicios religiosos, es el símbolo más reconocible de Rosh Hashaná y Iom Kipur...

Está hecho típicamente de cuerno de carnero, pero se puede usar el cuerno de cualquier animal kosher, excepto una vaca o un buey.

No hay un sentido único para el toque del shofar en Rosh Hashaná. El sabio medieval Saadia Gaon, por ejemplo, ofrece diez explicaciones diferentes. Entre otras: 

– El  sonido del shofar es como las trompetas que anuncian la coronación de un rey. Al tocar el shofar estamos reconociendo la soberanía de Dios sobre el mundo
– El sonido del shofar nos mueve a hacer teshuvá, a descubrir dónde nos hemos extraviado y  cómo regresar a Dios

– El sonido del shofar nos recuerda al Monte Sinaí, donde Dios nos dio la Torá, porque la Biblia dice que un shofar sonaba en el momento de la revelación

El shofar nos recuerda también la historia de la Akedá, la “atadura” de Isaac por parte de Abraham (Génesis 22). Abraham finalmente sacrifica un carnero en lugar de su hijo, por lo que el shofar, que es generalmente un cuerno de carnero, nos recuerda este episodio en la vida de Abraham e Isaac. 

Esta historia se lee en las sinagogas en el segundo día de Rosh Hashaná, como parte de la lectura pública de la Torá. 

La aceptación de Abraham del sacrificio de su hijo es sin dudas una historia perturbadora, y los comentaristas de los textos sagrados han tenido opiniones encontradas sobre el significado de la historia y por qué se lee en Rosh Hashaná. Saadia Gaon, por ejemplo,  entiende que la historia ejemplifica la fe en Dios a la que todos deberíamos aspirar.

Otra explicación bien conocida para el toque del shofar proviene de la tradición jasídica (un movimiento popular de reforma religiosa que comenzó en Polonia en el siglo XVIII). 

Los rabinos jasídicos a menudo comunicaban sus ideas a través de historias y parábolas, como esta que habla de un rabino y un corazón roto:

Una vez, el fundador de jasidismo, el Baal Shem Tov, instruyó al encargado de hacer sonar el shofar sobre sus significados místicos, en los que debería pensar mientras cumplía su tarea en Rosh Hashaná.  

Pero cuando llegó el momento, olvidó todo lo que había aprendido del rabino y se echó a llorar.

El Baal Shem Tov le dijo que esos significados místicos eran como llaves para las muchas puertas del Cielo. Pero si el las llaves se pierden, aún se pueden abrir las puertas con un hacha.

Y es así como un desgarrado estallido de lágrimas puede romper todas las barreras entre nosotros y Dios. 

El gemido sollozante y sin melodía del shofar es esa explosión de llanto que abre las puertas del Cielo.

 

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