Todo lo que no sabías sobre Shtisel y no tenías a quien preguntar

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Cómo son en realidad los actores de Shtisel, y otros datos y reflexiones sobre la serie furor en el “barrio judío” de Netflix

Shtisel es una de las “series de nicho” más populares de los últimos tiempos en Netflix, al menos en “la cole”. 

Televisada por el canal Yes en 2012 y 2013 y retomada por Netflix (con producción de Yes) en 2021, sigue la vida y los conflictos de los Shtisel, una familia jaredí (ultraortodoxa) que vive en un barrio de mayoría ídem de Jerusalem, Geula. Primera revelación: ¡no, no transcurre en Mea Shearim!

¿Es aburrida Shtisel?

Confesión: quien esto escribe, tardó mucho en decidirse a verla, en vista de pasadas experiencias con series o películas con protagonistas jaredíes.

Pero Shtisel no es ni documental, ni ensayo etnográfico, ni tesis sociológica. Tampoco panfleto, manifiesto ni apología.

Y sí: ¡es entretenida! Bien actuada, con buen guión, con conflictos y una temática que entrelaza con inteligencia lo particular y lo universal.

Y lo más importante: tiene tanto ritmo y luz como falta de pretensiones de agradar a la academia o a la “crítica ilustrada”.

Solo hay que darle un par de capítulos de gracia, los suficientes para superar los prejuicios y el extrañamiento iniciales del espectador ajeno al universo jaredí (sí: por momentos parece otro mundo).

Dicho esto, compartimos algunas reflexiones de fisgón que atisba ese mundo a través de la ventana de Shtisel:

Alerta spoiler 1: Trataremos de no hacer revelaciones importantes sobre la trama, pero si eres muy quisquillos@ al respecto, no sigas leyendo hasta no haber terminado de verla.

¿Quién quiere ser jaredí?

Luego de ver un par de capítulos y de conocer a todos los personajes, es inevitable ver que ninguno está realmente conforme con el estilo de vida que llevan.

Que no tiene que ver con la religiosidad ni con la fe, sino con la forma en que los judíos ultraortodoxos deben representarlas en su vida cotidiana para ser aceptados como miembros de la comunidad… por otros miembros de la comunidad tan conflictuados como ellos.

¿”Judaísmo performático” que se auto-perpetúa, vaya uno a saber por qué?

Speed dating con peies y peluca

Shadjen/te (casamenter@), matrimonios “arreglados”: costumbres de otras épocas que perviven en las comunidades jaredim y que el resto de los judíos miramos con sospecha (por decir lo menos).

Pero…

Dos personas le entregan a un tercero todos sus datos, y responden un cuestionario detallado. Con esos datos, ese “tercero” elabora perfiles, y “matchea” (empareja) los que le parecen más compatibles.

Luego, el encuentro: en un medio ambiente controlado y seguro, las personas en cuestión deciden si “puede ser” y continuar adelante, o si allí se termina todo.

Con la mano en el corazón: ¿hay realmente tanta diferencia entre el método “tradicional” y Tinder, los sitios para encontrar pareja y las empresas de speed dating?

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