¿Qué piensa el Talmud de quienes no son judíos?

¿Qué piensa el Talmud de quienes no son judíos?

Durante siglos, los antisemitas han falsificado el para intentar justificar la persecución a los judíos. Esto es lo que realmente dice el ...

Sobre los gentiles

Rabí Meir dijo: “El gentil que vive una vida buena es igual que un Sumo Sacerdote” (Avodá Zará 3a).

 

Para el judaísmo, la salvación está abierta a todo el mundo, judíos y no judíos, creyentes y ateos: todo depende de vivir o no “una vida buena”, sean cual fueren tu religión, ideología o creencias.  

Dios dice: “Tanto los gentiles como los judíos son obra de mi mano, por lo tanto ¿cómo puedo dejar que los primeros perezcan a causa de los últimos?” (Sanhedrín 98b)

El que robe a un no judío está obligado a hacer restitución al no judío; es peor robar a un no judío que robar a un judío, debido a le profanación del Nombre (de Dios)” (Jer. Babá Kamma X; 15)

Amar al prójimo

Ben Azai enseñó: Por alto aprecio en que deba tenerse el mandamiento de la Torá “Amarâs a tu prójimo como a ti mismo“, es de mayor peso aún aquella otra frase de la Torá:

“Este es el libro de las generaciones de Adán” porque enseña la descendencia común, la unidad de familia de todo el género humano (Jer. Nedarim IX, 4)

El gran historiador del racismo y el antisemitismo, León Poliakov, decía que la razón principal del odio de los racistas hacia los judíos era por haber introducido, a través de la historia de Adán y Eva, la noción de que las razas no existían, ya que todos los seres humanos descendíamos de ellos.

El extranjero entre los judíos

Su pan (el del`extranjero), su vino y su aceite son puros (permitidos para el consumo). No se le debe engañar no se le debe escatimar ni detentar su salario durante la noche, ni enviarle a la frontera (a un mal lugar para vivir), sino permitirle que viva en medio del país israelita en un lugar bello y donde pueda sostenerse con su trabajo, puesto que está escrito (Deuteronomio, 23, 17):

Morarâ contigo, en medio de ti, en el lugar que escogiere en medio de tus ciudades,donde bien le pareciera. No le harás fuerza“.
(Guerim III)

Mil quinientos años después, los migrantes sigue esperando gobernantes en el mundo que hayan leído el Talmud y le pongan fin a su errancia y sufrimiento.

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