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Costumbres y observancias de Iom Kipur



Costumbres y observancias de Iom Kipur

Yom Kippur implica un experiencia vital compleja y holística, que va mucho más allá de las oraciones confesionales. Estas son sus principales mojones...


Si bien la religión judía se preocupa sobre todo por la Halajá (la ley judía), que es la que orienta principalmente las observancias, hay muchas costumbres que les dan forma de manera aún más significativa que el ritual prescrito por la ley.

La creatividad de una generación a menudo se convierte en costumbre de la comunidad y se convierte en más vinculante que la ley.

Ayuno

Como se señaló anteriormente, la Torá misma nos dice que debemos “afligir nuestras almas” en Iom Kipur, lo que se interpreta como ayunar.

Es tal vez uno de los rituales más observados del judaísmo. Incluso los judíos que solo van a la sinagoga una vez al año, para Iom Kipur, a menudo ayunan en este día.

La Mishná describe otras restricciones a observar en Iom Kipur, que incluyen abstenerse de tener relaciones sexuales y no bañarse (un lujo autoindulgente).

Además, los zapatos con suela de cuero no son usados porque se consideran demasiado cómodos y por una sensibilidad manifiesta por la vida de los animales cuyo cuero
se utilizó para hacer los zapatos: su vida también se considera sagrada.

La prohibición de usar zapatos de cuero lleva a muchos judíos ir a la sinagoga en zapatillas de lona en Iom Kipur.
 
Izkor
 
Izkor es una tradicional plegaria judía, basada en dos ideas fundamentales.

La primea, que nuestras plegarias acciones en este mundo pueden tener un efecto espiritual en la elevación de las almas de los fallecidos.

La segunda, que tenemos el deber de hacer del mundo un lugar  mejor y más bello. Este objetivo de bondad es conocido como olam hajésed yibané, “construir un mundo de bondad”.

“Izkor” significa “recordar”, y es una plegaria especial recitada en nombre de miembros de la familia que han fallecido.

Aunque también es recitada en las sinagogas durante el servicio de Pesaj, Shavuot y Sucot, es durante Iom Kipur que convoca a multitudes de personas -aún a las más ateas o alejadas de la tradición judía- que llenan las sinagogas durante ese momento para recordar a sus familiares fallecidos.

Aleinu HaGadol (el gran Aleinu)
 
El Aleinu HaGadol (el Gran Aleinu) es una oración específica recitada durante el día de Iom Kipur.

El Aleinu es una plegaria presente en cada servicio religioso judío (tres veces al día), pero en Iom Kipur se le da el apelativo de “grandioso” porque es en ese momento
que el oficiante se postra completamente frente a la Torá.

Esta costumbre se relaciona con la entrada del sumo sacerdote al Santo de los Santos del Templo de Jerusalem: así como sucedía una sola vez al año, es una sola vez al año que los judíos se postran de esta manera.
 
Es un acto de absoluta humildad hacerlo ante D’s, y consistente con la humildad que marca todo este día.

Kapará

Kapará (literalmente, “expiación”) es una costumbre inusual, practicada hoy en día sólo por un pequeño grupo de judíos ultraortodoxos.

Justo antes de Iom Kipur, una persona hace girar tres veces un pollo vivo por sobre su cabeza, mientras se dice una oración que transfiere los pecados de la persona
al animal. Luego se lo sacrifica y su carne dada dado a los pobres.

A partir de la Edad Media, algunos judíos han utilizado dinero en lugar de un pollo. Como el pollo, el dinero es girado por sobre la cabeza tres veces mientras se recita una oración, y luego se da el dinero para fines solidarios.

Esta costumbre es un recordatorio del chivo expiatorio que era enviado al desierto en los tiempos bíblicos.


El kitel

El kitel es un sudario que se usa en Iom Kipur. A diferencia del mortuorio, en este día se usa sobre la ropa.

Hecho de tela blanca suave, el kitel se utiliza en el entierro tanto de hombres como de mujeres, pero solo los hombres lo usan en Iom Kipur en las sinagogas más tradicionales. En las más igualitarias que han adoptado esta costumbre, en cambio, tanto los hombres como las mujeres lo usan.

Aunque algunas personas lo ven como algo un tanto morboso, la costumbre refleja uno de los temas centrales de Iom Kipur: confrontar nuestra propia mortalidad y vivir todos los días de nuestra vida como si fuera el último y como si naciéramos de nuevo cada nuevo día.