Costumbres de Janucá

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Janucá es una de las fiestas preferidas de los niños, y este es el motivo...

El dreidel (perinola)

Probablemente originado en un juego alemán en el que se apostaba, el dreidel (en idish, en hebreo se dice sevivon) fue adaptado para enfatizar el milagro de Janucá. Cada uno de los cuatro lados del dreidel está marcado con una letra hebrea, que en conjunto representan la frase Nes Gadol Haia Sham (“Un gran milagro sucedió allí”). 
 
La palabra dreidel viene del idish dreyen (dar vueltas, igual que drehen en alemán), y algo semejante ocurre con la palabra hebrea sevivon.

En Israel, la cuarta cara cambia a la letra peh, para representar la palabra poh (“aquí”). 

A menudo se usan nueces, pasas o chocolates envueltos en papel de aluminio para que parezcan monedas o fichas de juego.

Los participantes hacen girar el dreidel o sevivon cada uno a su turno. Quien gana o quien pierde depende de qué lado del dreidel queda boca arriba cuando cae.

Nun significa “nada” (de nisht en idish), por lo que el jugador no hace nada. 

Gimel significa “todo” (gantz en idish), por lo que el jugador se lleva todo el pozo.
 
La heh significa la mitad (halb en idish), por lo que el jugador toma la mitad de lo que está en el pozo (si es impar, redondea hacia arriba)
 
Shin (o peh en el sevivon israelí) significa “poner” (shtel en idish), por lo que el jugador agrega una “moneda” al pozo (o tres, en algunas versiones del juego)
 
Si el jugador queda sin fichas, queda fuera del juego o puede pedir a otro jugador un “préstamo”.

Regalos y janucá gelt

Es difícil pensar hoy en día en Janucá sin pensar en dar regalos, y muchas familias han creado sus propias costumbres para hacerlo. Algunas dan un regalo cada noche, mientras que para otras cada noche tiene un tema diferente A veces esos temas son más sobre dar a la comunidad que sobre darse regalos mutuamente.

En otras familias, se dedican noches diferentes a intercambiar regalos con familiares diferentes.

Esta práctica, corriente sobre todo en los Estados Unidos, nace de la tradición llamada janucá gelt (“dinero de Janucá”, en idish), que probablemente surgió de una práctica de la Polonia del siglo XVII, cuando los niños recibían monedas que, a su vez, entregaban a sus mal pagos maestros como bonificación. 

La entrega de regalos en esta época del año se deriva de la conexión entre las raíces de las palabras hebreas Janucá y jinuj (educación).

A medida que las comunidades judías estuvieron más holgadas económicamente, a los niños se les daban las mismas monedas pero para que se las guardaran o compartieran con otros, y se les animaba a algunas de esas monedas para causas solidarias.

Con el tiempo, los regalos reemplazaron a las monedas… y parece que algo del compartir se olvidó a lo largo del camino. 

Algunas de estas costumbres toman otra forma en diferentes comunidades judías alrededor del mundo. Antes de las persecuciones, cuando Siria aún tenía una importante comunidad judía, los niños con frecuencia recibían un hamsa (la famosa “manito”) usado para ahuyentar a los espíritus malignos). 

Y en Turquía, las familias siguen compartiendo dulces entre sí durante los ocho días de Janucá. 

No importa dónde se encuentre la comunidad ni en que forma se realice, el dar regalos es siempre parte inseparable de la celebración.

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