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Aristides de Sousa Mendes, Justo entre las Naciones



Aristides de Sousa Mendes, Justo entre las Naciones

El 19 de julio de 1885, nace el diplomático portugués Aristides de Sousa Mendes, que salvó a miles de judíos del nazismo mientras era cónsul de Portugal en Burdeos


Aristides de Sousa Mendes do Amaral e Abranches nació en la ciudad de Cabanas de Viriato, Portugal en 1885.

Después de graduarse en derecho en la Universidad de Coimbra. sirvió como diplomático en consulados portugueses en todo el mundo: Zanzibar, Brasil, San Francisco, España y Bélgica, hasta que en enero de 1938 fue asignado al consulado portugués en Burdeos, Francia.

El comienzo de la Segunda Guerra Mundial hizo que Portugal -que intentaba permanecer neutral en el conflicto- promulgara para la llamada “Circular 14”, que ordebana que los cónsules portugueses portugueses negaran la entrada a Portugal a los refugiados que huían de los países europeos ocupados por los nazis, incluidos los judíos.

Hacia junio de 1940, entre 6 y 10 millones de personas se desplazaban a lo largo de toda Europa, tratando de mantenerse por delante de los nazis (que habían entrado en París el 14 de junio de 1940).

Las calles de Burdeos, en el sur de Francia, se abarrotaron con los que intentan llegar a la frontera, para pasar a por España y llegar a Portugal, desde esperaban poder dirigirse a lugares más seguros.

Sabiendo lo que le podía pasar a él y a su familia si desafiaba la Circular 14, y ante la vista del terror que se desplegaba ante él, Sousa Mendes se enfrentó a una decisión desgarradora: desafiar las órdenes, arriesgando así su posición, su sustento y la seguridad de su esposa y sus 12 hijos, u obedecer a sus superiores y dejar librado el destino de decenas de miles de refugiados al avance de las fuerzas nazis.  

Ofreció visas a un rabino polaco del que se había hecho amigo, Jaim Hersh Kruger, y a su familia. Pero Kruger, que había huido de Bélgica, rechazó la oferta y trató de convencer a Sousa Mendes de que ayudara a todos los que pudiera.

Después de días de reclusión y oración, Sousa Mendes, un católico devoto, decidió actuar.

En una carta escribió:

Ahora dependía de mi salvar a los miles de personas que han llegado desde todas partes de Europa con la esperanza de encontrar refugio en Portugal. Todos ellos son seres humanos, y su estatus en la la vida, su religión o su color, son totalmente indiferentes para mí“.

Con la ayuda del rabino Kruger, de su propia familia y de otras personas, Sousa Mendes ideó un sistema similar a una línea de montaje para sellar y firmar miles de
visas de tránsito, extendidas a cualquier persona que lo solicitara.

Fue en persona a un consulado en el sur de Francia (y llamó a otro) para ordenar hacer lo mismo a los diplomáticos allí destinados.

Su sobrino, César Mendes, describió así la escena:

Cuando llegué a Burdeos y me acerqué al consulado de Portugal, advertí de inmediato que una gran multitud de refugiados se dirigía hacia allí. Cuanto más me acercaba al consulado, mayor era la multitud.

Desde el 10 de mayo de 1940 hasta la ocupación de Burdeos por los alemanes, el comedor, el salón y las oficinas del cónsul estaban a disposición de los refugiados: cantidades de ellos, de ambos sexos y de todas las edades, incluidos ancianos y enfermos.

Iban y venían; embarazadas que no se sentían bien y personas que habían visto a sus familiares morir en las carreteras asesinados por el fuego de ametralladora de los aviones.

Dormían en sillas, en el suelo, sobre las alfombras
“.

Se extendieron visas a decenas de miles de personas, incluidos miles de judíos. El historiador Yehuda Bauer dijo que la de Sousa Mendes fue “quizás la mayor acción de rescate realizada por un solo individuo durante el Holocausto“.

El costo de la dignidad de Sousa Mendes

En julio de 1940, Sousa Mendes fue llamado a Portugal da de Burdeos para enfrentar un juicio.por desobediencia:.

De su declaración ante el tribunal:

De hecho, mi objetivo era salvar a todas aquellas personas, cuyo sufrimiento era indescriptible: algunos habían perdido a sus cónyuges, otros no tenían noticias de sus hijos desaparecidos, otros habían visto a sus seres queridos sucumbir a los bombardeos alemanes que ocurrían todos los días y no perdonaban a los refugiados aterrorizados. ¡Cuántos deben haber tenido que enterrarlos antes de continuar con su frenética huida!

Sousa Mendes argumentó que sus acciones no solo eran moralmente defendibles, sino que la constitución de Portugal prohibía la persecución basada en la
religión.

Estaba convencido de que tenía razón en ambos aspectos. “Me gustaría más estar con Dios contra el hombre“, dijo en un momento, “que con el hombre contra Dios“.

En octubre de 1940, fue declarado culpable, relevado de sus funciones e incluido por el gobierno del dictador António de Oliveira Salazar en una lista negra por el resto de su vida.

Sousa Mendes murió en 1954, en el Hospital Franciscano para los Pobres de Lisboa, quebrado y sin cualquier reconocimiento por sus acciones, que salvaron miles de vidas.

Hacia el final de su vida, se le preguntó a Sousa Mendes sobre ese fatídico junio cuando su vida cambió junto a la de todos los demás:

No podría haber actuado de otra manera“, dijo,”y por lo tanto acepto todo lo que me ha sucedido con amor“.

Reconociendo a Sousa Mendes

El reconocimiento de las acciones y sacrificios de Sousa Mendes tardó en llegar, pero actualmente se lo menciona a menudo junto con Oskar Schindler comp paradigma de salvadores de vidas humanas durante el Holocausto.

Para eso, fue necesario que sus hijos pasaron décadas tratando de limpiar su nombre, y también que el dictador Salazar muera en 1970 y su sucesor sea derrocado en 1974.

En 1966, su hija Joana Sousa Mendes logró que su padre sea recooncido como “Justo entre las Naciones”, el título honorífico que Yad Vashem otorga a los no judíos que corrieron grandes riesgos para salvar a los judíos durante el Holocausto.

Veinte años después, en 1986, se plantó un árbol en honor de Sousa Mendes en el mismo Yad Vashem (el Centro Mundial para la Memoria del Holocausto, en
Jerusalén).

En 1987, a instancias del Congreso de los Estados Unidos, el gobierno portugués se disculpó oficialmente. Desde entonces, Sousa Mendes ha sido honrado con
sellos postales, la Gran Cruz de la Orden de Cristo, y calles y parques que llevan su nombre.

Arístides de Sousa Mendes fue reconocido por las Naciones Unidas el 27 de enero de 2019, en ocasión del Día Internacional en Conmemoración del Holocausto.

Para Olivia Mattis, descendiente de una de las personas salvadas por Sousa Mendes y presidenta y directora de operaciones de la Fundación Sousa Mendes (que se dedica a honrar y preservar su memoria y legado):
 
Es un héroe. Es un hombre que lo arriesgó todo y lo perdió todo y mostró un valor moral increíble. Esa es realmente la frase clave. Coraje moral; la idea de que una persona puede marcar la diferencia“, dice.

Cualquiera puede mostrar valor moral si se le se presenta la oportunidad. Puedes elegir ir a la izquierda o puedes elige ir a la derecha. Siempre existe la elección fácil y la elección difícil“.