Ponerse tefilin protege al corazón



Ponerse tefilin protege al corazón

Según un estudio de la Universidad de Cincinnati, ponerse regularmente tefilim (filacterias) disminuye el riesgo de sufrir un ataque cardíaco


El acto de ponerse los tefilim (las mal llamadas “filacterias”) es una de las imágenes más conocidas de la observancia religiosa judía, en cumplimiento del mandamiento bíblico expresado sobre todo en Deuteronomio 6:8 “Los atarás como señal sobre tu brazo, y serán un recordatorio entre tus ojos“.

Los tefilin consisten en de dos cajitas cuero unidas a correas del mismo material, que contienen cuatro secciones de la Torá (los cinco primeros libros de la Biblia) escritas en pergamino, y que se colocan una en la cabeza y la otra sobre el brazo izquierdo para que esté frente al corazón (el “lugar” de las emociones). 

En este último caso, la correa de cuero se envuelve alrededor de la mano y antebrazo izquierdos y del dedo medio de esa mano.

Un nuevo estudio sugiere que ese acto de envolver firmemente alrededor del brazo y casi a diario las correas de cuero de los tefilín… ¡podría ayudar a prevenir ataques cardíacos!

Los resultados del estudio sugieren que las personas que usan tefilín a corto o largo plazo registran un efecto positivo medible sobre su flujo sanguíneo. Lo que a su vez se ha asociado con mejores perspectivas para la salud del corazón.

En el estudio, los investigadores tomaron a 20 hombres judíos que vivían en o cerca de Cincinnati, incluidos nueve que usan tefilín diariamente y 11 que no lo hacen (grupo control). Los participantes fueron examinados antes y después de usar los tefilin durante 30 minutos cada día.

Los judíos observantes se ponen tefilín durante aproximadamente media hora cada mañana -excepto en Shabat-, durante las oraciones matutinas.

El judaísmo ortodoxo considera que usar tefilín es un mandamiento que solo se aplica a los hombres, aunque algunas feministas ortodoxas y muchas más mujeres de corrientes no ortodoxas también realizan el ritual.

El examen de los signos vitales de los participantes, de niveles de citocinas circulantes, de función de los monocitos, y del flujo sanguíneo en el brazo sin tefilín, mostraron que el flujo sanguíneo es mayor en los hombres que usaban tefilín diariamente y mejoró en todos los participantes después de usarlo solo una vez como parte del estudio.

Los hombres que usaban tefilín a diario también tenían menos citoquinas circulantes, que son moléculas que pueden causar inflamación e impactar negativamente en el corazón.

Los autores piensan que el “aprisionamiento” del brazo y la incomodidad que los usuarios a menudo informan podría servir como una especie de “entrenamiento”  -llamada preacondicionamiento- que ofrecería un grado sustancial de protección contra la llamada “lesión de reperfusión isquémica aguda”, en la que una parte del corazón se ve privada de oxígeno durante un ataque cardíaco y luego se daña.por la re-oxigenación.

Una de las formas en que se prudciría la protección es a través del dolor, que actúa como un estímulo de preacondicionamiento. Desde hace tiempo se viene investigando el preacondicionamiento induciendo pequeños ataques cardíacos en animales, que se descubrió que los protegían de ataques cardíacos más grandes y graves en el futuro.

El problema de trasladar esto en forma práctica a los seres humanos es que no se sabe cuándo alguien va a tener un ataque al corazón, por lo que es casi imposible precondicionar a alguien a menos que esté dispuesto a hacer algo a diario. 

Y aquí es donde ingresan los tefilín, ya que se usan casi a diario.

Aclaración: Las reglas de la investigación médica exigen que los autores de un estudio aclaren si tienen algún conflicto de intereses que pueda afectar la credibilidad del mismo. 
Por ello, aclaramos: ni los autores del estudio citado, ni los de esta nota, tienen ninguna relación de Jabad Lubavitch ni con los fabricantes de tefilim… 😉 

Referencias: 

Tefillin Use Induces Remote Ischemic Preconditioning Pathways in Healthy Males, A. Phillip Owens, Nathan Robbins, Keith Saum, Shannon M. Jones, Akiva W Kirschner, et al., American Journal of Physiology-Heart and Circulatory Physiology

https://doi.org/10.1152/ajpheart.00347.2018