Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on whatsapp

Después de la carne, llega la leche de laboratorio



Después de la carne, llega la leche de laboratorio

Una startup israelí comenzará a producir proteínas "químicamente idénticas" a las de la leche de vaca, para obtener productos con el mismo sabor y textura, pero sin colesterol ni lactosa


La startup israelí Remilk espera ser la primera empresa del mundo en llevar al mercado productos lácteos reales, sin necesidad de una sola vaca en el proceso.

La tecnología que desarrollaron produce proteínas “químicamente idénticas” a las presentes en la leche de vaca y los productos lácteos.

Para ello, los investigadores israelíes trazaron un mapa de la composición química de la leche, evaluaron la grasa, la lactosa y el azúcar en el líquido y determinaron que el ingrediente clave para “fabricar” la leche son las proteínas.  

Luego se propusieron recrear las proteínas tomando los genes que las codifican e insertándolas en un microbio unicelular, que manipularon genéticamente para expresar la proteína “de forma eficiente y escalable”.

Mediante un proceso de fermentación microbiana, aumentaron la cantidad de proteínas, que luego secaron hasta convertirlas en polvo.

El resultado es idéntico a los productos lácteos, con el mismo sabor, textura, elasticidad y consistencia, pero sin colesterol ni lactosa.

La ventaja para el medio ambiente: reducir todo el mecanismo de producción de leche a un microbio unicelular, y ahorrar los recursos necesarios para criar una vaca lechera de 900 kilogramos.

Este modelo de producción de alimentos será hasta 100 veces más eficiente en el uso de la tierra que el existente, 25 veces más eficiente en el uso de materias primas, 20 veces más eficiente en el tiempo y 10 veces más eficiente en el uso del agua.

Cuando las proteínas se mezclan con agua, aceites de origen vegetal como aceite de coco o aceite de girasol, y azúcar de origen vegetal, se logra “leche líquida” y sus derivados con exactamente las mismas propiedades, sabor y estructura.

La proteína seca se venderá a las empresas lácteas, que podrán agregar agua y grasas para crear una variedad de quesos, yogures y helados.  

Remilk realizó catas a doble ciego con fines de investigación y desarrollo con audiencias independientes que no pudieron distinguir los productos lácteos alternativos de los tradicionales.

Si bien el producto está listo para salir a la venta, la empresa debe reducir el precio de producción de la proteína para poder comercializarlo.