Los misterios de Laila, el ángel femenino

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Entre tantos ángeles con nombre masculino, la tradición judía le da a Laila un papel muy especial..

Los ángeles no podrían, lógicamente, tener sexo. Pero sí tienen género: sus nombres son (casi) todos masculinos.

Casi todos tienen nombres que terminan en “el”, el nombre de Dios, como los arcángeles Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel (Metatrón, el escriba celestial, antes conocido como Enoc, es una excepción),

Y como tales sido “adoptados” por la tradición cristiana, cuya iconografía los representa siempre con formas masculinas. 

Pero en la tradición judía hay una excepción importante: Laila (“noche”, en hebreo), un nombre tipícamente femenino. Aparece por primera vez en el Talmud, donde el rabino Haninah dice que “El nombre del ángel a cargo de la concepción es Laila” (BT Niddah 16b). 

Pero la “historia” completa de Laila se encuentra en Midrash Tanhuma, Pekudei 3.   

Según este midrash, Laila es quien une el alma con la simiente, semilla y luego vela para que ésta se implante en el útero. Al hacerlo, Laila se transforma en una verdades “partera de almas”. 

Mientras el bebé crece en el útero, Laila coloca una vela encendida en su cabeza para que pueda ver desde un extremo del mundo al otro. También le enseña al niño por nacer toda la Torá, así como la historia de su alma. 

Cuando llega el momento de que nazca el niño, el ángel apaga la luz y conduce al niño hacia el mundo. Y en el instante en que emerge el niño, Laila toca ligeramente con el dedo el labio del niño, como si le dijera “shhh”, y esto hace que el niño olvide todo lo aprendido en el útero. 

Este mito implica, sin embargo, que el conocimiento está presente pero simplemente olvidado, de manera semejante al concepto junguiano del inconsciente colectivo.  

Para la rellgiosidad popular judía, este es el origen del surco subnasal (o “filtrum”)  que todos tenemos entre la nariz y el labio superior. 

El mito continúa diciendo que Laila vigila al niño todos sus días, sirviendo como un ángel guardián. Y cuando llega el momento de que se despida de este mundo, Laila lo guía al siguiente.