Kohenet, el “instituto de la sacerdotisa judía”

que es la kabala

El mundo judío tiene una amplitud de vertientes dentro y fuera de los marcos institucionales poco conocida en el mundo de habla hispana (inclusive dentro de las mismas comunidades judías). Aquí inauguramos una serie de notas para que comiences a conocer esa diversidad...

El Kohenet Hebrew Priestess Institute fue fundado en 2005 por la rabina Jill Hammer y por la cantante e investigadora espiritual Taya Shere, con el fin de “revivir y reencarnar el judaísmo a través de los dones de las mujeres líderes espirituales”.
 
Aunque la rabina Hammer fue ordenada en el muy “mainstream” movimiento masortí (el que tiene más miembros dentro de la comunidad judía de América), el llamativo nombre de este instituo indica que se ubica más bien en la órbita del llmado Jewish Renewal Movement (movimiento de renovación -o renacimiento- judío).
 
Este es un movimiento transversal a todas las corrientes clásicas de la religiosidad judía y busca -con un claro componente ‘new age’ en la mayoría de los casos- revitalizar la espiritualidad judía moderna mediante la actualización y reinterpretación de prácticas cabalísticas, jasídicas y musicales, a veces en intersección con tradiciones y prácticas espirituales de otras procedencias. 

Específicamente, busca reintroducir las antiguas tradiciones judaicas de misticismo y meditación, igualdad de género y oración extática a los servicios religiosos judíos, tanto dentro de las sinagogas como fuera de ellas, en espacios no tradicionales y muchas veces autogestionados por los propios miembros de la comunidad.

¿Qué es Kohenet?

El objetivo del instituto es entrenar y ordenar mujeres como Kohanot (sacerdotisas hebreas), y su página web lo define como un programa de capacitación en liderazgo espiritual para mujeres en la senda judía. 

En este sentido, dice, “Kohenet es también un movimiento, una hermandad y una red de comunidades, que celebra lo sagrado en el cuerpo, la tierra y el cosmos, sosteniendo al mundo como una encarnación de la shejiná, la presencia divina.
 
Kohenet reivindica “las tradiciones de las mujeres, desde las sacerdotisas y profetisas de la antigüedad bíblica hasta los sanadores, soñadores y buscadores espirituales a lo largo de la tradición judía”, y “reclama la centralidad del ritual como una fuerza transformadora en la vida judía y humana, viendo al liderazgo espiritual como el acto de mantener sagrados el espacio, el tiempo y el alma”.
 
Kohenet “hace honor a las formas en que la divinidad nos aparece en forma femenina: a través de nuestras tradiciones, imaginaciones, oraciones, sueños, ancestros y modelos a seguir, y está creando un paradigma de judaísmo basado en la tierra, encarnado (embodied) y feminista”.
 
Su página web declara explícitamente su política de género de este modo: “Kohenet está comprometida con un lenguaje en torno al género que funcione para nuestras participantes, que sea acogedor y seguro y por lo tanto la siguiente declaración puede cambiar a medida que avanzamos. Es una comunidad para personas que se identifican como mujeres. Damos la bienvenida a mujeres transexuales, mujeres cis, mujeres intersexuales y personas con cuerpo femenino que se identifican como de género no conforme, variante, fluido, o queer “.

¿Y las sacerdotisas?

En kohenet se veían venir esta pregunta, y por ello lo aclaran del siguiente modo:
 
“La primer poetisa conocida, Enheduanna, sirvió como sacerdotisa de Inanna en Sumer, y hubo sacerdotisas en muchas culturas en todo el mundo conocido. Sin embargo, el título de sacerdotisa no parece existir en la Biblia hebrea, y de hecho, las autoridades patriarcales que compilaron la Biblia eliminaron la mayoría de las referencias al liderazgo espiritual de las mujeres. 

Sin embargo, algunos aspectos del poder espiritual de las mujeres consiguieron hacer ver su brillo. A partir de esos indicios,  podemos deducir cómo las mujeres participaron en el culto sagrado de la nación israelita: como madres, profetisas e incluso oficiantes rituales. Sabemos, por ejemplo, que las mujeres horneaban pasteles para la Reina del Cielo como parte de un rito sagrado que honraba al aspecto femenino de lo Divino..
 
Nuestras antepasadas judías no abandonaron completamente el papel de sacerdotisa incluso después de que fuera escluido de la tradición. El título “sacerdotisa” aparece varias veces en las lápidas judías durante el período romano. 

Otros títulos como “madre de la sinagoga” y “cabeza de la sinagoga” en lápidas similares, llevan a creer que las mujeres sirvieron en funciones de liderazgo en los tiempos pre-talmúdicos y talmúdicos. 

Sin embargo, después de este período, el título cayó completamente en desuso. En los siglos XVII y XVIII, las mujeres sirvieron como “soñadoras” y adivinas en comunidades místicas judías en Safed (Israel) y en otros lugares. En sus nombres, buscamos restablecer esta tradición sagrada”.
 
“Una sacerdotisa judía, según entendemos el término, es diferente de un cohen, un descendiente varón del sacerdote Aaron (el hermano de Moisés). Tampoco es el equivalente de una bat-cohen (la hija de un descendiente masculino del sacerdocio aaronita), aunque una bat-cohen puede elegir ser una sacerdotisa. 

Una sacerdotisa puede actuar como una rabina, y una rabina puede actuar como sacerdotisa (lo mismo con otras funciones rituales, como los cantores), pero los dos roles no son lo mismo. No pretendemos suplantar ni al rabinato ni al sacerdocio hereditario, sino complementar ambos”.
 
“Buscamos servir a la Shejiná (la presencia divina) a través de las mitzvot (preceptos) tradicionales, como la práctica de acompañar a quien está de duelo o regocijarse con la novia, y también honrando las edades y etapas de las vidas de las mujeres, que previamente eran ignoradas. 

Buscamos ser transmisoras de la tradición y práctica judías, y también desarrollar la tradición y el ritual judíos para reconocer las necesidades emergentes de las mujeres, judías y del planeta en su conjunto. Buscamos honrar las imágenes tradicionales de lo Divino, y también hacer de lo Divino femenino una parte completa de nuestra liturgia, ritual y vida”.
 
“Los dones espirituales de las mujeres judías no se pueden incorporar al judaísmo a menos que las mujeres exploren lo divino a través de su propia lente. Las mujeres que asumen roles tradicionales de liderazgo masculino, como el de rabino, sabio, y líder de oración, son cruciales, pero no suficientes. Este modelo experimental de práctica espiritual y liderazgo ofrece un enfoque encarnado, extático, basado en la tierra, e interconectado con toda vida”.

¿Qué hace el Instituto Kohenet?

Básicamente, ofrece un programa de capacitación de dos niveles. El primero, forma a las estudiantes en habilidades rituales basadas en trece arquetipos de las antiguas sacerdotisas hebreas: la Tejedora, la Doncella, la Partera, la Profetisa, la Madre, la Mujer Sabia, la Cuidadora del Santuario, la Reina, la Mujer de Luto, la Chamán, la Buscadora, la Amante y la Bufona. Utilizan esas sendas de las sacerdotisas, además de los recursos de la tradición judía, para descubrir los roles rituales a cumplir y los espacios rituales a construir.

El segundo nivel del programa se enfoca en el ritual vinculados al ciclo de la vida y en habilidades rituales avanzadas, así como en el desarrollo de su misión singular y del conjunto de habilidades necesarias para el trabajo sagrado específico que cada una quiera hacer en el mundo 

También ofrecen cursos online, con títulos como:

Presencia encarnada, una pasantía virtual
Una-con-el-flujo: la menstruación como una práctica transformadora
Sefer Ietzirá: meditación, magia, y la arquitectura cósmica
El sexo y las sefirot: una travesía placentera a través del Omer.

Los rostros de la Shejiná: encontrando lo divino femenino en los textos judíos
Sanación ancestral judía.

Y música, como por ejemplo Torah Tantrika, de Taya Ma, que tiene como subtítulo “excavando los bordes eróticos del texto sagrado”.

Para saber más, su sitio web:

http://www.kohenet.com/