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Desnuda frente al Muro de los Lamentos: crónica de una falsa provocación



Desnuda frente al muro de los lamentos

¿Declaración de principios o marketing personal? Aquí tratamos de ver un poco más claro...


Lo que se suele llamar “provocación” es una forma legítima y con larga tradición de hacer una “declaración de principios”, de conmover los límites de lo que se percibe como socialmente permitido, de “despertar” a una sociedad, de desarrollar una performance, y mucho más.

También es una gran manera de escandalizar, y ahí esta el problema: nada vende mejor que el escándalo, y cuando el escándalo es el objetivo final, la “provocación” deja de ser tal para transformarse en una operación promocional apenas velada por discursos “progresistas” de la boca para afuera.

Sobre todo en época de redes sociales.

¿Cómo diferenciar, entonces, provocación de campaña de marketing? Una manera posible es tomando en cuenta el costo potencial para quien realiza la “provocación”. 

Es, por ejemplo, la diferencia entre insultar a alguien cara a cara, y hacerlo desde al anonimato de una pantalla, cómodamente sentado en el sillón de casa.

El fotógrafo belga Mathias Lambrecht acaba de publicar una foto de  la modelo Marisa Papen posando desnuda en una terraza con vista al Muro de los Lamentos en la Ciudad Vieja de Jerusalem, junto con otras tomadas por el fotógrafo Mathias Lambrecht, durante una visita a Israel.

En la fotografía, Papen se reclina en una silla de plástico blanca sobre un tejado que mira hacia el Muro de Los Lamentos y la plaza contigua.

La supuesta osadía de la imagen, se complementa con sus declaraciones de que “quería correr los límites de la religión y la política aún más lejos ” y su casi deseo por “la vergüenza que usted, querido lector, (quizás) proyectará sobre mí porque he hecho algo tan irrespetuoso que debería arder en el infierno”.

Pero el escándalo fue más bien pobretón: una esperable y más bien moderada declaración del rabino a cargo del Muro de los Lamentos, y -ya en casa- un encogimiento de hombros de la comunidad judía belga. Y no mucho más.

Y es que, si querían provocar realmente, quizás equivocaron el blanco.  

En 2017, Marisa Papen hizo algo similar en Egipto, y logró que la encarcelen por una noche, al posar desnuda en Luxor, frente al templo de una religión ¡sin seguidores desde hace 2000 años!

En cuanto a la foto en Jerusalem, el ángulo fue cuidadosamente elegido para que no se viera la mezquita de Al-Aqsa, que está justo detrás y arriba del Muro de los Lamentos.

La foto forma parte de una serie llamada “Camino a la liberación” pero que se exhibe con el nombre de “Frank Rose – Will Take Cash for Art”.

Algo así como “Acepto dinero por el arte”. Todas las obras están a la venta…