Romancero sefaradí: Tres hermanicas eran



hermanicas

Un canto en judeoespañol que cuenta una historia de amor prohibido e independencia femenina, con una pizca de erotismo y cuento de hadas


Tres hermanicas eran,
tres hermanicas son,
las dos ya'[e]stán casadas,
la chica en pedríción.

El padre, de vergüenza,
a Rogos la mandó.
Por enmedio el camino
un castillo le fraguó;
de piedrica minuda,
de cara al derredor;
ventanas a las mares,
que no suba el varón.

El varón que lo supo
presto a la mar s’echó,
su cuerpo hizo barco,
sus brazos remos son.

– Por vuestros ojos, dama,
mira en qué vine yo.

Echó los sus trenzados,
arriba lo subió,
le lavó pieces y manos,
el agua se bibió.

L”asentó en silla d’oro,
que nunca l’asentó;
ya le mete la mesa
a comer l’asentó.

Ya le meten comeres
pesíco con limón;
el pese le hué dulce,
el limón l’agreó.

Ya le traen las cenas
prunicas con arroz;
el arroz le hué dulce,
la pruna l’agreó.

Ya le traen beberes
vino de trenta y dos.
Ya le traen mezetes
manzanicas d”amor.

Ya le hacen las camas
de pluma y algodón.
Ya le hacen las colchas
de sírma y clavedón.

Al fin de medianoche
agua le demandó,
agua n[o]’había en casa
a la huente la mandó.

Al son de los chorricos
ahí ya se durmió.
Pasó un caballero
dos besicos le dió.

-¡Ah, si mi amor lo sabe,
matada muero yo!
~Yo era el caballero,
por vos muría yo.  


 
Fuente:
 
Romancero sefaradí: Romanzas y Cantes Populares en Judeo-español, editado por Mosché Attías, Kiriat Sefer, 1956