Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on whatsapp

En la edad de oro, las mujeres también escribían cómics



En la edad de oro, las mujeres también escribían cómics

Lily Renee Phillips: de refugiada del nazismo a pionera en la edad dorada de las historietas


Lily Renee Phillips, nació en Viena en el seno de una familia judía, huyó de Austria después del Anschluss de 1938, escapó a Inglaterra en un Kindertransport (nombre de una operación que logró salvar de los nazis a numerosos niños judíos llevándolos a Inglaterra) y se reunió con sus padres en Nueva York en 1940.

Allí unió su nombre al de un personajes de historietas: la “Señorita Río”, la estrella de Hollywood Rita Farrar de día y la agente secreta antinazi

Su nombre, o más bien parte de él: firmaba como L. Renee, y todo el mundo asumía que era un hombre.

El dibujo era la pasión de Renee desde pequeña. Una década más tarde, en Nueva York, aprovechó esa habilidad para mantener a su familia, que había perdido todo a manos de los nazis en Austria y vivían en un pequeño apartamento del Upper West Side.

Comenzó a decorar cajas de madera para una tienda y luego dibujó materiales publicitarios para los grandes almacenes Woolworth.

Un día, la madre de Renee vio un aviso en el periódico en la que Fiction House buscaba ilustradores y animó a su hija a postularse. Renee llevó a la entrevistaun dibujo que había hecho de Tarzán y Jane,  y fue contratada después de un breve período de prueba.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, las mujeres dibujantes de cómics se contaban con los dedos de la mano pero -en plena edad de oro de los cómics- las oportunidades comenzaron a multiplicarse a medida que los hombres eran llamados a servir en las fuerzas armadas.

Las primeras tareas de Renee en Fiction House fueron decepcionantes, como -por ejemplo- pintar los fondos de las historietas. Pero poco a poco se abrió camino, y la primera heroína que le asignaron que dibujara por su cuenta fue Jane Martin, una enfermera en tiempos de guerra.

Pero su gran salto adelante llegó cuando mejoró en todos los sentidos al personaje de “Señorita Río”, una espía y agente secreta de las fuerzas aliadas.

El personaje no fue inventado por Lily, pero hizo una contribución decisiva tanto a la trama como a las características particulares de “Río”, como una proyección de su propio deseo de luchar contra el nazismo.

El creador de la “Señorita Río” fue Nick Cardy concibió Río, pero fue Renee quien creó su look de morocha que combatía a los nazis y sus aliados en América Latina.

Phillips nunca le dio demasiado valor a su trabajo en el mundo de las historietas -que en la época no se consideraba una profesión deseable (para una mujer, al menos)-, que abandonó para dedicarse a otros tipos de trabajos creativos.

Pero no [email protected] están de acuerdo: su tarea como una de las pocas artistas mujeres de la edad de oro de los cómics se ha revalorizado en los últimos años.

La historiadora del cómic Trina Robbins la redescubrió en 2005 y convirtió su vida en una novela gráfica. Renee ha sido desde entonces invitada a hablar en las Comic Con, recibió merecidos -y tardíos- premios y fue objeto de un breve documental.