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Lillian Wald, pionera de la salud pública



Lillian Wald, pionera de la salud pública

El 10 de marzo de 1893, Lillian Wald funda en Nueva York el "Nurses’ Settlement", y se transforma en la gran impulsora de la salud pública en la ciudad


En esta fecha de 18931, Lillian Wald cofundó -a los 26 años- en Nueva York lo que se convertiría en el “Henry Street Settlement House (su nombre original era “Nurses’ Settlement”).
 
Wald era hija de inmigrantes judíos de Alemania relativamente acomodados y, después de formarse como enfermera, se convirtió en la mayor defensora de los servidios de salud pública de la ciudad de Nueva York.

Wald ayudó a fundar la Organización Nacional de Enfermería en la Salud Pública y la Escuela de Enfermería  de la Universidad de Columbia, así como la Liga Sindical de Mujeres y el Comité Nacional de (contra el) Trabajo Infantil.

Dirigió Henry Street hasta 1930 y vivió en el mismo barrio de la gente a la que atendía, el Lower East Side.

En 1909, fue anfitriona de la “Negro Conference”, que condujo a la creación de la NAACP, la principal organización de los derechos de los afroamericanos en los Estados Unidos.

Wald era una ardiente feminista, pacifista y activista por la paz, y fue catalogada como “ciudadada indeseable” por la Oficina de Inteligencia  del ejército de los EE. UU. durante la Primera Guerra Mundial.

Eso no le impidió continuar liderando la creación de instituciones dedicadas a una amplia variedad de temas: el Partido de las Mujeres por la Paz (que se convirtió en la Liga Internacional Femenina por la Paz y la Libertad), la Liga Americana para Abolir la Pena Capital, la ACLU (Unión Estadounidense por las Libertades Civiles), grupos anti-Ku Klux Klan y antiimperialistas, etc.

Nunca tuvo una pareja duradera, pero estaba profundamente arraigada en las comunidades de mujeres: el “modelo de una lesbiana de la era victoriana”, de acuerdo con Caryn E. Neumann.

Wald murió en 1940.

Las mujeres, más que los hombres, pueden despojar a la guerra de su glamour y sus anticuados heroísmo y patriotismo, y verla como un demonio de destrucción y espantosa maldad“.
– Lillian Wald (1914)