Los Protocolos: el summum de las fake news antisemitas



Los Protocolos: el summum de las fake news antisemitas

El 26 de agosto de 1903, la policía secreta zarista comienza a publicar los " de los Sabios de Sión", un instrumento de propaganda para justificar los pogroms antijudíos que se convertiría en el favorito de todos los antisemitas del mundo, desde Hitler hasta Hamas


En esta fecha de 1903, el periódico antisemita ruso “Znamya” comienza a publicar en forma seriada los “Protocolos de los Sabios de Sión” inventados por el servicio secreto zarista  la Okhrana.
 

El supuesto “plan judío internacional para debilitar la voluntad de los gentiles a través de la influencia cultural mientras se apoderan del mundo a través de la conspiración financiera” es un plagio de los  “Diálogos en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu”, un libro publicado en 1864 por el autor satírico francés (no judío) Maurice Joly para criticar al emperador Napoleón III y que no hacía ninguna referencia a los judíos.

Un antisemita alemán llamado Hermann Goedsche, que escribía con el seudónimo “Sir John Retcliffe”, convirtió a los “Diálogos” en el relato de una supuesta conspiración judía mundial, y lo publicó como una serie de novelas titulada Biarritz.

Esas obras fueron, a su vez, modificadas y convertidas en los “Protocolos” por miembros de la policía secreta rusa, la Okhrana basados en París.

Los Protocolos se convirtieron en el más notorio y exitoso de los inventos del moderno,

Fueron concebidos inicialmente como parte de la campaña de propaganda de la policía zarista que acompañó a los pogroms de 1905, y la edición de 1906 se encontró en poder del zar, pese a que él mismo había reconocido que se trataba de una falsificación de su propio gobierno,

Henry Ford, emblema del capitalismo de los Estados Unidos, imprimió 500.000 copias en inglés en 1927, y se basó en ellos para sus columnas antisemitas en el diario Dearborn Independent, El judío internacional”.

Como era de esperar, los nazis hicieron uso profuso en su propganda de los Protocolos, que se convirtieron en un clásico del racismo antisemita en todo el mundo, como por ejemplo durante los años ’70 y ’80 en la Argentina, y en el  mundo árabe desde la fundación del Estado de Israel.