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Louise Glück: poesía, psicoanálisis, midrash y Premio Nobel



Una fábula de Louise Glück: poesía, psicoanálisis, midrash y Premio Nobel

Una biografía y tres poemas inéditos de la de Literatura 2020, Louise Glück


Louise Elisabeth Glück, flamante ganadora del Premio Nobel de Literatura 2020, nació el 22 de abril de 1943 en la ciudad de Nueva York. Sus abuelos paternos eran judíos húngaros que tenían una tienda de comestibles en Nueva York.

El padre de Glück comenzó a trabajar con su cuñado y, juntos inventaron el X-Acto Knife, un cortador de precisión que fue un éxito y aún se vende.

Desde temprana edad, Glück fue puesta en contacto por sus padres con la mitología griega e historias clásicas como la leyenda de Juana de Arco, así como con la tradición judía.
Su vida estuvo marcada por una serie de sinsabores y tragedias personales y familiares, que se reflejan en muchas de sus poesías.

Glück sufrió en su adolescencia de anorexia nerviosa, que marcó sus últimos años de adolescencia y juventud y la puso en contacto con el psicoanálisis, otra de las poderosas influencias en su  .

En uno de sus ensayos, describió a su anorexia como el resultado de un esfuerzo por reafirmar su independencia de su madre. Y en otra ocasión, la relación con la muerte de una hermana mayor, anterior a su nacimiento y que marcó profundamente a la familia.

Glück publicó sus primeros poemas en 1968, en una colección titulada “Primogénito”. Ha publicado más de una docena de libros desde entonces y en 2003 fue nombrada “poeta laureada” de los Estados Unidos.

También ganó el premio Pulitzer en 1993, el National Book Award en 2014, y la Medalla Nacional de Humanidades que le entregó Barak Obama en 2016.

Muchos de sus poemas toman prestados temas clásicos romanos y griegos, mientras que otros reflejan motivos bíblicos y rabínicos.

En 1980, un incendio destruyó su casa de Glück en Vermont, lo que provocó la pérdida de todas sus posesiones. A raíz de esa tragedia, Glück comenzó a escribir los poemas que luego serían recopilados en “El triunfo de Aquiles” (1985)

Este libro es uno de los que contiene más motivos vinculados a la tradición judía. En ese sentido, es sobre todo notable “Día sin noche”, un del famoso pasaje de MIdrash Rabá que tiene como tema el origen de la tartamudez de Moisés.

En 1985 murió su padre, y la pérdida la llevó a comenzar una nueva colección de poemas, Ararat (1990), cuyo título hace referencia a la narrativa del diluvio del Génesis. En 2012, el crítico Dwight Garner del New York Times calificó a Ararat como “el libro de poesía estadounidense más brutal y lleno de dolor publicado en los últimos 25 años“.

Daniel Morris, autor de “The Poetry of : A Thematic Introduction“, dice que Glúck usa a personajes de la historia, la tradición judía, los mitos greco-romanos y los cuentos de hadas como máscaras para tratar de sus temas recurrentes: deseo, hambre, trauma, y supervivencia

Para Morris, los poemas de Glück pueden leerse como una forma de comentario sobre los significados de la gran literatura y los mitos, que usa como herramienta una actitud irreverente hacia los cánones a través de los cuales se expresa y al mismo tiempo desvía su impulso autobiográfico. 

Al discutir su sentido de sí misma, del judaísmo y de la tradición poética, Morris su posición como poeta mística con una relación ambivalente hacia el discurso religioso, con afinidades con el gnosticismo y la tradición rabínica del midrash como método de lectura y reescritura de la Torá. 

En particular, muestra cómo su lectura creativa de poetas del pasado expresa su visión del judaísmo como una forma de pensar sobre los textos canónicos.


Louise Glück: poesía y midrash

“El triunfo de Aquiles” y “Ararat” son las dos obras que más relación tienen con la tradición judía, pero solo Ararat está traducido al español.

Presentamos aquí tres de las más representativas, en traducción inédita al español:
 
De “El triunfo de Aquiles” : 
 
Una parábola 

Fue una época de héroes.
En la que este joven, este don nadie,
haciendo su camino de un llano a otro,
recoge una pequeña piedra entre las frías, anónimas
rocas de la ladera. Es un día agradable.
A sus pies, vegetación normal, las pocas flores blancas
como estrellas, las hojas lanudas, verde salvia:
al pie de la colina hay cadáveres.
¿Quién es el enemigo? Quien ha distribuido
los cuerpos compactos de los judíos
en este silencio sin precedentes? Disfrazado en suciedad
el disperso ejército ve a la bestia, Goliat,
elevándose por sobre el infantil pastorl.
Cerraron los ojos. Y toda la llana tierra 
se convierte en la superficie estallada de un mar, tan disruptiva
es la caída. Entre el polvo resultante, David
levanta su mano: entonces es suyo, el callado,
completado reino
Compañeros judíos, planear el viaje de un héroe
es perseguir una montaña: héroe a dios, dios a gobernante.
En el precipicio, el momento del que no queremos saber …
la piedra se ha ido; ahora
la mano es el arma.
En el techo del palacio, el rey David mira a través
de la radiante ciudad de Jerusalén
hacia el rostro de Betsabé y percibe
su propio deseo amplificado. En el corazón, no siente nada.
Ella es como una flor en una tina de agua. Sobre su cabeza
las nubes se mueven. Y se da cuenta
de que ha alcanzado
todo lo que es capaz de soñar

Día sin noche

El ángel de dios la mano del niño alejó
de las joyas, hacia el brasa ardiente
  
La imagen
de la verdad es fuego: se monta
a la fortaleza del cielo.
Nunca has sentido
su manifiesto poder?
Incluso un niño
es capaz de ese gozo.
Aparentemente,
algo como un sol 
arde el infierno. Es el infierno
día sin noche.

Era como si la hija del faraón
hubiera traído a casa un cachorro de león
y por unas semanas
lo hiciera pasar por un gato.
No se presiona a esa mujer.
Dijo que se topó con
un niño entre los juncos;
cada vez que contaba la historia,
sus doncellas recreaban
su interminable coro de suspiros.
Tenía que ser:
Un pequeño príncipe. Un pequeño cachorro de león.

Y luego, casi sin estímulo
una señal aparece: por un tiempo
el niño fue como
un nieto para el faraón.
Pero un día se retuerce; en el regazo del faraón
busca la corona de Egipto

Así que faraón puso delante del niño
dos bandejas, una con rubíes, otra con brasas encendidas:
Luz de mi corazón, el mundo
se presenta ante ti:
fuego a cada lado, fuego
sin alternativa
 
Fue como un acto de magia: todo lo que se vió
fue al niño moverse; la misma mano que mostró
tan activo interés en
la riqueza de Egipto mostró
esa preferencia repentina por una pila de carbón.
Nunca viste al ángel.
Y para completar el acto,
el niño se enmudeció a sí mismo—
Y un grito estalló,
casi como si alguien
estuviera en el infierno,
donde no hay nada para hacer
pero mira-
 
Moisés
yacía entre los juncos:
podía ver
sólo en una dirección,
su perspectiva 
estrechada por la cesta.
Lo que vio
fue una gran luz, como
un ala en el aire suspendida
Y dios le dijo:
“Tú puedes ser el favorito,
el que prueba el fuego
y no puede hablar,
o puedes morir ahora
y dejar que los demás
se queden en Egipto:decirles
‘esa mejor morir en Egipto,
mejor ensuciar el río
con tu cadáver, que hacer frente
a un mundo nuevo’

Fue como si un alma emergiera,
independiente del ángel,
un ser consciente eligiendo
no entrar al paraíso-
al mismo tiempo, la verdad
el sol se estaba poniendo.
Cuando tocó el agua
por necesidad el sol reflejado
para encontrarlo se alzó desde
las profundidades del río:
Entonces el grito se calló
O fue ocultado 
en el tartamudeo
del redentor

El contexto
de la verdad es oscuridad: barre
los desiertos de Israel.
¿Te has dejado engañar
por luces, por ilusiones?
Aquí está tu camino hacia dios
que no tiene nombre, cuya mano
es invisible: un truco
de la luz de luna sobre el agua oscura.

Leyenda (fragmento)

Vino el padre de mi padre
a Nueva York desde Dhlua:
una desgracia siguió a otra.
En Hungría, un erudito, un hombre de propiedades.
Luego el fracaso: un inmigrante
liando puros en un frío sótano.
Era como José en Egipto.
Por la noche, caminaba por la ciudad;
el spray del puerto
se volvió lágrimas en su rostro.
Lágrimas de dolor por Dhlua: cuarenta casas,
unas pocas vacas pastando en los ricos prados…

De “Ararat”
 
Monte Ararat (fragmento)
 
No hay nada más triste que la tumba de mi hermana
salvo la tumba de mi prima, junto a ella…

Una fábula

Dos mujeres con
el mismo reclamo
llegaron a los pies del
sabio rey. Dos mujeres,
pero solo un bebé.
El rey sabía que
alguien estaba mintiendo.
Lo que dijo fue
Que el niño sea
cortado  por la mitad; de esa manera
nadie se irá
con las manos vacías. Él
sacó su espada.
Entonces, de los dos
mujeres, una
renunció a su parte:
esa era
la señal, la lección.
Supón que
viste a tu madre
dividida entre dos hijas:
qué podrías hacer
para salvarla pero estando
dispuesta a destruirte
a ti misma — ella sabría
quién era la hija legítima,
la que no pudo soportar
dividir a la madre