Sidney Franklin, “El Torero de la Torá

Sidney Franklin, "El Torero de la Torá

Torero exitoso en España, estadounidense, gay y judío. ¿Para cuándo la película, o la serie de Netflix?

Cuando Mr. Frumkin emigró de Rusia a Estados Unidos, seguramente no se imaginó que pasaría a ser “Officer Frumkin”, un oficial de la policía de Nueva York. Un trabajo no muy común para un inmigrante judío a principios del siglo XX.
 
Pero menos se debe haber imaginado este corpulento oficial de policía que disciplinaba físicamente a sus hijos el camino que tomaría uno de ellos, Sidney.
 
Desde muy joven Franklin se enfrentó con su padre, y a la edad de 18 años dejó su vecindario de Park Slope en Brooklyn para ir a México. 

Fue allí donde descubrió su amor por las corridas de toros (y por los brillantes atuendos de los toreros), se cambió el apellido, y aprendió el oficio del famoso torero Rodolfo Gaona. 
 
Al mudarse a España para perseguir su pasión, alcanzó la fama en parte gracias a sus habilidades y en parte por los círculos que frecuentaba.  

En el mundo taurino de las décadas de 1920 y 1930, Sidney Franklin se hizo conocido no solo por su impasibilidad ante el peligro, su elegancia y su aspecto de tipo duro, sino también por su judeidad:  primer estadounidense en alcanzar en España el rango de “matador”, era apodado “El Torero de la Torá”.

En 1929, Franklin conoció a Ernest Hemingway. El célebre escritor se convirtió en un amigo cercano y escribió sobre Franklin en su libro “Muerte en la tarde”, que explora la tradición de las corridas de toros. Entre otros elogios, Hemingway dice que  “Franklin es valiente con un valor frío, sereno e inteligente”

En 1932, Franklin actuó junto a Eddie Cantor en la película de Hollywood “The Kid From Spain“.

Pese a ser judío, Franklin no tenía problemas en participar en algunos rituales católicos habituales antes de las corridas de toros, incluyendo que las monjas oraran por él.

Otro aspecto menos conocido de su identidad fue su sexualidad. Franklin era gay pero nunca habló públicamente de ello, aunque las fuentes de la época dicen que era “un secreto a voces” en el mundo taurino.

Pese a no separarse nunca de su “valet” Julio, Franklin intentó ocultar su sexualidad iniciando una relación con una mujer y contando supuestas aventuras heterosexuales en su autobiografía de 1952, “Bullfighter from Brooklyn”.

Viendo que su carrera como “matador” llegaba a su fin, Franklin comenzó a regentear un café en Sevilla. En 1957 fue encarcelado por supuestos problemas con los papeles de un automóvil, aunque lo más probable es que el verdadero motivo fuera la represión franquista de los homosexuales.
 
Luego de cumplir nueve  meses de una condena de 25, Franklin regresó a los Estados Unidos. Murió en 1976, en un asilo de ancianos donde había pasado los últimos años de su vida.
 
Para saber más:
 
Bart Paul, Double-edged sword : the many lives of Hemingway’s friend, the American matador Sidney Franklin, University of Nebraska Press, 2009